Según los investigadores, la mejora en el pronóstico de la EM se debe principalmente a dos factores, uno real y otro falso.

Los especialistas han indicado que en los últimos 25 años –un período que ha visto el desarrollo de los tratamientos modificadores de la enfermedad para la EM– el pronóstico ha variado sustancialmente y se ha logrado una profunda reducción de los dos marcos temporales posteriores al diagnóstico de síndromes clínicamente aislados (SCA): el tiempo hasta el diagnóstico de la EM (en un 68 %) y el tiempo hasta el inicio del tratamiento (en un 84 %).